Tal vez nada de lo que digo tiene sentido, pero algo que aprendí es que hay que sacarse los filtros. Y que la belleza de la vida está al alcance para quien quiera mirarla.

Caminar por Bruselas en diciembre: luces de Noelle, murales entrando en callejones, calesitas verticales de cajas que cuentan historias. Dudar sin dudas.







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